Al mal tiempo, buena cara

La falta de liquidez de los mercados financieros, sumada al gasto desenfrenado por parte de gobiernos, empresas y familias realizado en los últimos años nos está aboncando a una era glaciar económica. La crisis no es por si misma más severa que las anteriores, al menos por el momento, pero es mucho más global.

No nos engañemos, los más perjudicados, como siempre, son los más pobres que a la crisis económica del primer mundo tienen que sumarle la crisis alimenticia producida por las cambiantes condiciones climatológicas, la política agraria del FMI y BM de los años 90 y el abuso de los biocombustibles.

En estos momentos de incertidumbre, no se puede más que intentar ser optimista (que no insensato). No me refiero al tópico de “las crisis son necesarias” o “hay que verlo como una oportunidad”, sino a intentar buscar que cosas son realmente importantes para nosotros y esforzarnos por mantenerlas, crear una cultura personal de ahorro, pero continuar gastando en aquello que nos permite mirar la vida con una sonrisa (a un cuando sea un gasto totalmente superfluo).

Como emprendedor, esta es una encrucijada compleja, una tormenta de esta magnitud y naturaleza es difícil de sortear sin que la nave sufra, en el mar se arrían velas, se busca refugio a barlovento, se huye del centro de la tormenta y de la costa que nos quede a favor de viento. En este caso el centro de la tormenta es la liquidez, así que tenemos que ser capaces de huir de las necesidades de financiación, asegurar que nuestra estructura es sufragable con fondos propios y los ingresos que se van generando, pero eso nos da muy poco margen de maniobra ¡especialmente si estamos empezando!

Así que ¿cómo poner buena cara a una situación en la que tenemos la tormenta encima nuestro y la costa a dos palmos porque no hemos tenido tiempo de ir mar a dentro? Con imaginación y tenacidad. Imaginación para buscar recursos y clientes, para reducir al mínimo los gastos operativos y ofrecer un producto realmente diferenciado y que valga la pena comprar en estos momentos. Tenacidad para no rendirse al desanimo, para no caer en la tentación de reducir plantilla, pues en estos momentos es cuando más necesitas a la gente que trabaja contigo, tenacidad para hacer oídos sordos a los cantos de sirena que auguran una vida mejor si trabajas para el estado o una gran multinacional, tenacidad para mantener la vista en el timón y en las olas y no en las rompientes. Nadie puede garantizar en estas condiciones el futuro a medio plazo de una empresa, pero si tu empresa tiene que tener un futuro, seguro que pasa por luchar cada día codo con codo con tu gente para tirar para adelante y hacerlo con una sonrisa.

PD: Yo encontré mi juguete: la innovación en la gestión de empresa.

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Lo que no me enseñaron en el MBA

Al terminar la carrera trabaje en una software factory en Madrid, no estuve mucho tiempo, pero aprendí como funciona el mundo de las empresas de consultoría informática: no me gusto. Pensé que tenia buenas ideas y un futuro mejor como emprendedor, así que curse un MBA en una escuela de negocios pequeña pero con cierto prestigio. Aprendí mucho más. Aprendí como funciona una empresa, los mecanismos de la económica y como trabajar divirtiéndome; pasábamos 11 horas diarias en la escuela y me lo pasaba bien. Trabajábamos muchísimo para cumplir con los plazos imposibles, pero el vinculo con mis compañeros y la curiosidad hicieron el trabajo llevadero. Continúa leyendo Lo que no me enseñaron en el MBA

Teóricamente no hay diferencia entre teoría y práctica, en la práctica si.

La semana pasada comenzó el nuevo curso, en Okkum estamos preparando muchas novedades, especialmente en cuanto a los productos que ofrecemos de recursos humanos. He preparado una serie de posts sobre los diferentes puntos que hay que tener en cuenta a la hora de gestionar el talento en la empresa, en la práctica.

Una empresa esta formada por personas y el resultado final de la empresa depende en gran medida de la aportación de cada una de ellas. Maximizar el esfuerzo de todos y conseguir que este se transforme en resultados excepcionales para la empresa es la tarea de la gerencia (especialmente en una pyme). Empezaré por unas pocas nociones teóricas que a cualquier empresa pequeña (y mediana) le pueden ser de utilidad. Continúa leyendo Teóricamente no hay diferencia entre teoría y práctica, en la práctica si.

El compromiso, la lucha diaria con uno mismo

Pilar Jericó en este apunte explica como conseguir el compromiso dentro de una empresa, es un decálogo, muy interesante.

Me gustaría añadir algunas ideas fruto de mi experiencia como gerente. La primera y más importante es que no solo debe ser reciproco, sino que empieza con el compromiso con uno mismo. En una pequeña empresa, el problema no es que el mensaje pueda llegar distorsionado desde la lejana central, sino que no exista el compromiso necesario del empresario o gerente, con su propia labor. Más o menos lo que Pilar comenta en su noveno punto.

Otra experiencia propia es que el compromiso requiere exigencia, la gente se compromete si se le exige, esta experiencia nace de mi dificultad para exigir a los demás, porque me ha costado mucho exigirme a mi mismo.  Ahora me exijo más a mi y más a los demás. Exigir no es maltratar ni ser intransigente, sino definir objetivos claros y alcanzables que cumplir a tus colaboradores (y ti mismo). Así que comprometerte es laborioso, pero tiene grandes recompensas.

Gracias a todos los que cada día trabajan codo con codo conmigo para llevar adelante este proyecto.